Corredor Cultural Calle Línea: Fraguando los caminos para el hombre nuevo

La Habana es una bella rareza, como esos especímenes en peligro de extinción que sacan en la portada de National Geographic. Diversas razones le han propiciado esta condición que pudieran ser a su vez tantas como pocas. Desesprovista entonces de grandes estaciones de metro, expressways, rascacielos, y muchísmos automóviles, respiramos en una Habana en confluencia de presente y pasado, con un patrimonio arquitectónico presente, con sus luces y sombras, que otorga a los caserones, edificios y parques disímiles espacios, historias de vida latentes entre sus ladrillos con más de quinientos años de existencia.

La tendencia suele ser que las ciudades se modernicen y usen demoledoras para dar paso a lo nuevo. La modernización implica una modalidad del «no de detenerse» propiciando el abandono de muchos inmuebles patrimoniales. La prioridad que los automóviles ejercen en la vida diaria de todas partes, hacen que la disposición y el diseño urbanístico priorice un desarrollo orientado a la velocidad. Como resultado la vida se acelera también y, por tanto, se transfigura la esencia del ser humano. El caminar, experimentar sensaciones con el paisaje e intercambiar socialmente con las personas cara a cara resulta una premisa que la ausencia de desarrollo, por muy paradójico que resulte, facilita.

El arte y la cultura resultan para nuestra ciudad en su ajiaco de columnas y portales el componente final que cual Sal llega para reafirmar sabor. ¿Han escuchado acerca del llamado “Corredor Cultural Calle Línea”? En Haciendo Almas les hablamos acerca de este nueva revolución arquitectónica. Este proyecto tendrá su lienzo en la conocida Calle Línea, desde su principio en el túnel de la calle 18 hasta su final en el malecón. Muestra fehaciente del latente interés por re-pensar la ciudad, renovando viejos espacios con nuevos aires. La arquitecta cubana Vilma Bartolomé, que lidera este proyecto y ha declarado en entrevistas al respecto que prevé una transformación completa de la avenida durante los próximos tres años con un total de 72 proyectos interconectados que tendrán que ser autosustentables en el tiempo.

El Corredor Cultural Calle Línea el resultado de un proyecto de colaboración internacional, que quedó formalizado entre el Consejo de Administración del Poder Popular de La Habana y la Unión Europea, organización que por primera vez trabaja con un gobierno local para proyectos de este tipo. Esta idea está pensada para potenciar la cultura en los tres kilómetros que abarca esta calle del Vedado y es fruto del amor por la ciudad que manifiesta Vilma Bartolomé, quien lleva también la dirección del proyecto Espacios. Vilma perfiló las enormes posibilidades que posee esta avenida que alberga en toda su extensión grandes teatros, galerías, museos y otros espacios afines, su visión resulta unificar la experiencia cultural del que la recorra.

Soñar la calle Línea

Entrevista a la Arq. Vilma Bartolomé, líder del grupo creativo Proyecto Espacios, sobre el Corredor Cultural de la Calle Línea (2019). El proyecto incluye la intervención en 72 puntos de los 3 km de la calle Línea en el Vedado, #LaHabana. Conoce la filosofía detrás de este propósito. #ProyectoEspacios #Arquitectura #ArquitecturaCubana #ArteyDiseño #DiseñoCubano

Julkaissut Proyecto Espacios Sunnuntaina 12. heinäkuuta 2020

Los cubanos siempre hemos acogido las transformaciones con muchísimo beneplácito. La conexión se logra precisamente con el apego que tenemos desde la cuna por esta ciudad y su cultura. El primer paso para el cambio resulta dar paso a lo nuevo con optimismo. Preservar la cultura del caminante en nuestra sociedad capitalina debería ser un reto a asumir por todos. En la Habana se camina con sosiego, detenerse en el medio de la calle es normal, ya sea para tomar una foto, o para conversar, para apreciar el paisaje o tomar un refrigerio, algunos se aventuran, si no son muy tímidos, incluso a bailar en plena calle con la música que emana de todas partes. ¿Quién no se ha visto un sábado por la noche corriendo al salir de un teatro para llegar a un cine? O preguntándole a algún conocido que te sale al paso “¿Qué hay para hacer hoy?” Buscando siempre dónde está ese trovador del que te hablaron, o esa exposición que se inauguró hace unos días y que no te quieres perder; entre tanto, paras para comer unas pizzas o tomar un café. Imagino una arteria con tres kilómetros de distancia donde todas estas escenas serán habituales en tres kilómetros conquistados al tiempo.

Los herederos de La Habana del siglo XXI luchamos por salvaguardar el patrimonio arquitectónico, urbanístico y espiritual de nuestra encantadora ciudad. Ganando conciencia sobre el incalculable valor inmaterial de estos espacios, edificaciones, y del legado de la historia y la cultura que ha prevalecido aún con tantos siglos de subsistencia. En los años venideros, seremos testigos de un florecimiento citadino que marcará las pautas para trazar nuestra ciudad del futuro, siempre fraguando los caminos para el hombre nuevo.

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