Las gallinas del corral

-No estoy durmiendo bien…

-Como me aburro…

– Me asquean todos.

-¿Por qué me mira para la cabeza? ¿Me estaré quedando calvo?

-Quién pudiera tener una máquina del tiempo. Cambiaría tantas cosas…

-Me aparto y no quiere entrar. Luego dice que no la dejé pasar. Mujeres ¿Quién las entiende?

-El muy vulgar me deja pasar delante.

– ¿Por qué esquiva mi cortesía? ¿Qué se cree que es esto?

– Iniciando protocolo águila del desierto. Detrás de Ud. señor presidente esta habitación quedará sellada.

-No, no quiero…no quiero entrar.

– Qué sonido de tripas… ¿ese es mi estómago?

-Por aquí señor. Por aquí señorita Franks.

-Bah, no me voy a detener en una simple empleada ¿Cómo tendré los dientes?

-Como sonríe el muy imbécil.

-Me encanta el olor a café que hay aquí. Me trasmite siempre una calma increíble.

-Inepto. Si no fuera por su mediocridad no estaríamos en este punto.

-Tengo que enderezarme. Me estoy jorobando.

-Ahí está el General Palmer. Lo saludaré con una pequeña reverencia, no quiero que me estreche la mano…notaría como me sudan y me ganaría dos pasos…eso jamás…

– En qué me he convertido… ¿Por qué dejé que Ben me convenciera de tomar este empleo?

-Pedazo de rata… Si no fuera por el Comité y tus patrocinadores del club…

-Caminar, sonreír, saludar. Caminar, sonreír. Hola vieja bruja, hasta nunca bola de grasa, qué tal trepadora, hola por aquí… detesto los lunes. Siempre hay tanto por hacer…

-Que idiota, se cree que le respeto ¡Hasta me sonríe el muy cretino!

-Creo que esa sonrisa era para mí. Aun no pierdo mis encantos.

-Esa reverencia de mierda con gusto te la haría tragar.

-Al carajo con todo ¡todos están locos aquí!

– ¿Por qué esperaste tanto para limpiar el corral? ¡Pendejo de mierda! ¡Rata!

– Iniciado el protocolo en fase dos. Todos a mi señal.

-Esto es solo un tecnicismo. Sigue sonriendo, mantén la calma y avanza.

-¡Esto es hambre! ¿Qué hora será ya?

-Que bien se le ve. No envejece ni un día. ¡pero qué dientes tan blancos y perfectos!

-Ahh, que cara de joker tiene la muy bruja…Alguien está enganchado al boootox por aquí.

-¡Cobarde! Si no fuera por la Junta…y los millones de tu bolsillo…

-Qué mal huele…como a hígado rancio… ¡Zilmer!…mejor me aparto con disimulo, capaz que piensen que soy yo.

– El miedo no puede ser tan general. Aquí nadie dice una palabra. Y este palurdo no para de sonreír…

-Apuesto mi rango que se raja antes de apretar el botón…

– Luego de esto el Senado estará a mis pies. Me pica el culo…y no me puedo rascar porque esa vieja grotesca no deja de mirarme.

-Tengo que acercarme más a Palmer, no puedo quedar en segundo plano.

-Luego de esta tonta ceremonia pediré a Nancy una Mac con patatas y muuucho, muuucho kétchup…no, no, kétchup no…que me mancha la corbata…mejor mayonesa…no, no, debo cuidarme de grasa…la última lipo no me sentó muy bien…mejor con lechuga…sí, sí, todo bien sano, no quiero antioxidantes de menos.

-Quiero ver como pierdes las elecciones si te rajas. Maldito hijo de puta de mierda.

-Protocolo en acción. Todos en posición. Puertas cerradas.

-¡Pero que ganas de orinar me ha entrado ahora! Y ese gorila bloqueando la puerta…

-Unos minutos más y caerás a mis pies rendido…Pero…¡Qué coño hace Morgana aquí!

-Estoy aquí…Soy como ellos, no valgo nada, no valgo nada, no valgo nada…

– Yuju…Hola cariño…mejor me enderezo y saco el busto. Así…bien afuera… a ver…que me dices ahora… ¿Cena para dos? ¿Escapada en tu Jet privado?

-Ya debo avanzar hacia el tablero. ¿Por qué tengo tanta hambre y picazón a la vez?

-¡Eso es una mosca!…pero  cómo es posible…que falta de glamour…

-¡No aguanto más! Necesito ir al baño…

– Zilmer tiene una mosca en la calva. Bueno, al menos ya se sabe quién apesta aquí.

– Ahora abren la tapa del detonador presidencial con toda esa lentitud. Ni que fuera la primera vez que la usan.

-Hoy se decide el destino de tantos y yo aquí, inmóvil y en medio de esta gente absurda…

-¡Hoy es el Superbowl!, mejor le pido a Nancy que cancele mis citas de la tarde.

-Aquí muere mi voluntad. No me queda nada…soy una burla. ¿Tendré acaso el valor…de acabar con todo de una vez?

– Ese es el gesto de aprobación final. Todos a posición.

– ¡Si estamos todos de acuerdo! ¡presiona el puto botón de una vez! ¡A qué esperas!

– Me han dado las miradas de aprobación tres veces…abierta la tapa de seguridad no puedo titubear…tengo que defender nuestra libertad a toda costa. Palmer no me quita los ojos de arriba. Tengo que actuar con firmeza. Demostrarles quien tiene el poder aquí.

– Eso, ¡Apriétalo de una vez! Es el único gatillo que apretarás en tu vida y ni eso puedes… ¡Burócrata de mierda!

-Quizás debí hacer un llamado de diplomacia…da igual, mis manos están atadas…Necesito un descanso largo…creo que pediré a Nancy una reserva en el Royal.

– Tengo que ser fuerte…tienes que ser fuerte Sadie…vamos, tu puedes…

-Con quien me puedo ir a cenar hoy… a ver…Morgana…buagh… ¡Nunca más! Nancyyyy…muy vieja ya…Holaaa Sadie Franks… ¿Italiano? ¿Sushi tal vez? Por la cara de mierda que traes desde el pasillo debes estar muerta de hambre.

-Que sexy luce desde el tablero de acciones. Pondré la cara de seductora que tanto le gusta…

-A esa que le ha dado. No puedo pensar que se me esta insinuando justo aquí… tengo que cambiar mis hábitos alimenticios.

-Seguro me invita a cenar en el Royal como la primera vez.

-¡Rata!…

-¡Dios! déjame darle la espalda a esta bruja antes de que me petrifique.

-¡Qué! No, no, no… Esta sí es nueva… ¡Me estás ignorando a mí!

-Es ahora o nunca…

– Ahh es eso… no le has quitado los ojos a esa estúpida moralista de Sadie ¡Pero qué te crees que me puedes desechar como a un país de esos!

-¡Burócrata pendejo!… con tu corbatica roja y tus amantes mediocres ¡Qué coño sabes tú lo que es hacer una guerra…!

-Eso…dos..tres…cuatro..cinco…seis…

-Ahora… este es el momento cero…creo que no aguantaré esconder mi sudor después de todo. Voy a secar mi goma de mascar de tanta mordida.

-Ya verás cómo me las pagas…A mí nadie me deja colgada ¡Cabrón!

-El protocolo casi concluye. Ya podemos estar mas tranquilos.

-Llegó la hora … lo siento Ben…

-Zip…

-¡Termina de una vez…!

-¡Maldita mosca déjame tranquilo!

-El general Palmer lleva detrás de mí un tiempo, creo que es hora de cambiar de bando…estaría encantado de saber algunas cositas…

-Rrrr..a..t..aaaah…

-Zap…

-Cuanto lo siento Ben…lo siento mucho…no hay otra salida…

Se escuchó una detonación ensordecedora a la que le siguieron en respuesta estruendosas ráfagas de ocho disparos más. El primer disparo lo inició Sadie contra el presidente. La lluvia de plomo en respuesta provino del cuerpo de seguridad. Benjamin Franks, Jefe de seguridad, casado con Sadie Franks, fue quien le profirió el primer disparo en la sien a su esposa. Zilmer saco su revólver y comenzó a disparar en respuesta a una bala perdida incrustada en su muslo derecho. Zilmer hirió de muerte a Palmer quien reaccionó disparando en un giro de trecientos sesenta grados mientras caía sobre Sadie. Luego de unos segundos el salón estuvo en calma. El zumbido de un pequeño insecto volador retumbaba en el ambiente. En el suelo yacían, flotando en una perfecta piscina de sangre, el presidente Gore Banks junto a Sadie. Una intrépida mosca terminó posándose sobre sobre los dientes de Banks mientras frotaba sus apéndices bucales. El total de muertos ascendió a siete. Caídos todos por fuego amigo: Hans Zilmer estratega,  Jerry Palmer secretario de defensa, Morgana Freeman secretaria asistente de despacho, Hilary Rodha veterana representante de la Junta y Rodrigo Herald secretario de extranjería.

En la ciudad para la que estaba dirigido el misil nuclear todos dormían. Eran las cinco de la mañana y el sol empezaba a colarse entre las calles. Zahmir se levantó aún enojado con su madre porque le había regañado el día anterior por patear a las gallinas del corral.

Foto: Eric Bouvet UNICEF

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