Amor es amor.

Portagashangaybruno28112018

La semana pasada se supone que sería el último comentario de las Crónicas de pequeño Samuel. Pero tratándose de una fecha internacional quiero compartir con ustedes un mensaje que multiplica los colores del arcoíris, y llama a practicar el respeto y la equidad entre todos.

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Ayer una vecina llegó a la puerta de mi casa. Quería hacerle una pregunta a mi mamá, y como buena cubana, la pregunta de un minuto se extendió a quince minutos hablando de esto y de aquello. Mi madre estaba un poco inquieta ante la visita, pues era horario de mi almuerzo y mi alimentación es sagrada. Después de un rato de conversación y sin motivo aparente, la vecina le pregunta a mi madre: «Chica, ¿tú no tienes miedo de que por recibir en tu casa a personas «diferentes», el niño (válido destacar que soy yo) se te vuelva invertido?» Mi madre respiro profundo y en esa respiración los huecos de la nariz se le pusieron tan grandes, como el de la capa de ozono, clara señal de peligro para mi vecina. Los elefantes ante una señal de peligro, o ante un intruso en su terreno, separan las orejas del cuerpo, esto declara su actitud de combate. En el caso de mi madre son los huecos de la nariz los que lo advierten. Ella comenzó a decir tantas cosas que creo que se le olvidó por completo mi horario de almuerzo, y yo en sus brazos, vistiendo solamente mi trusita que tiene perritos amarillos, presté atención a cada palabra, pues cuando mi madre habla es casi imposible ignorarla.

No voy a detallar cada frase, les voy a contar lo que yo aprendí en el día de ayer gracias a mi vecina tan inoportuna. 

Aprendí que esos que mi vecina llama «diferentes » son amigos de mis padres. Los mismos amigos que han estado en mi cumpleaños y bautizo, los mismos que me han acompañado al pediátrico y los que me han regalado después de un viaje los peluches que adornan mi cunita. Esos «diferentes» se han preocupado por mí durante mis enfermedades, incluso antes d nacer, son tíos aunque no lleven mi sangre.

Aprendí ayer con mi madre, que a las personas no se les juzga por sus preferencias o diferencias. Se puede ser diferente y bueno, como también diferente y malo. Pensé mientras la escuchaba que si algún día conozco a un niño «diferente» no daré mi espalda, me sentaré a su lado y compartiré con el mi carrito de Bomberos que alumbra y que es mi juguete preferido. Quizás en él encuentre un amigo. Descubrí ayer que nadie tiene el derecho de juzgar a otro ser, y siendo sincero con ustedes, mi mayor enseñanza de ayer fue darme cuenta que si mañana yo soy diferente o decido serlo en cualquier camino, mi religión o mis preferencias, siempre tendré un hogar al que pertenecer, una mesa donde mi plato estará esperando a la hora del almuerzo, que seguirá siendo sagrado, y un cuarto que será mío en el pequeño apartamento de mis padres. Escuche decir a mi madre que si mañana yo fuera «diferente «, el mundo podrá equivocarse una y otra vez pero ella y mi padre estarán siempre para ayudarme a enfrentarlo, para hacerme sentir seguro, pues lo único que importa en el mañana es que yo sea una buena persona, y que las decisiones que tome a cada paso me lleven a serlo. Ayer entendí que ser padres implica la valentía de saber que habrá dolores que ellos no podrán evitarme, y seguramente sufrirán más al ver mi angustia, pero permanecerán a mi lado aún cuando mis caminos me hagan volar de su nido. Mis padres saben que lo que aprenda hoy, siendo pequeño, definirá mi vida y el hombre que seré mañana. Sentí en el tiempo que duró la defensa de mi madre, que dicho sea de paso habló como si estuviera en un juicio y ella fuera abogada, que no existe lugar más seguro sobre la tierra que mi hogar. El lugar donde puedo ser y hacer cuanto quiera, donde jamás tendré que aparentar, ni ponerle máscaras a mi rostro, el lugar donde mi verdad tendrá el peso de la vida misma. Doy gracias a mis padres por hacer que mi universo no tenga rejas, por librarme de las cadenas a las que el mundo querrá someterme. Me cuidare de juzgar a otros con los que no coincida en pensamientos o acciones, seré un hombre libre porque sencillamente he sido y seré siempre amado.

Bueno termino contándoles que mi vecina se quedo sin argumentos, con la mirada perdida y sin saber qué decir, inventó una excusa tonta y salió corriendo escaleras abajo. Mi madre se despidió educada, y al cerrar la puerta, me miró, sonrió calmada, besó mi frente y me dijo: «Ahora Samu, por fin vamos a almorzar.»

 

[FIN]

 

Estimados lectores, la próxima semana saldo la deuda con ustedes sobre la celebración más famosa del poblado de Thale, en Sachsen – Anhalt, Alemania. Mundialmente conocida por su mención en la novela de Fausto, de Goethe, es la fiesta más misteriosa de la región. Les mostraré fotos de la montaña donde cada 30 de abril llegan brujas desde todos los confines del mundo para celebrar Walpurgis Nacht, en español, La noche de Walpurgis. Hasta la próxima.

 

Imagen: Bruno Santin / lanuevacronica.com

Charles Wrapner

Charles Wrapner

Santa Clara, 1993. Actor, dramaturgo, guionista y director teatral. Amante de los cuentos infantiles, las historias o chismes de pueblo, la música tradicional, los buenos chistes y las conversaciones entretenidas. Viajero frugal, rainbow feeling y un eterno enamorado.

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