Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada.

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Para Ramón Mario, Liliana, Laura, Arasay, César, Rachel, Rey, Roly, Enriquito, Dany, Luis Miguel, Omarito, Laurita, Maye y todos los que estudiaron con nosotros aunque aun no hayamos podido contactarlos. 

La cuarentena ha sido espacio para muchas cosas. Desde los más absurdos juegos y retos, pasando por hechos insólitos, hasta ser también un buen tiempo aprovechado junto a la familia o en un algún pasatiempo que nos gusta. Hoy quiero contarles una historia insólita que también me ocurrió en la cuarentena.Luego de casi 20 años un grupo de jóvenes se reencuentran. Hacen un grupo en WhatsApp, reviven sus memorias juntos y actualizan a los demás de sus historias personales. Algunos de estos jóvenes, la última vez que se vieron tenían apenas seis años de edad. Y gracias a la fuerza de los sinceros lazos de amistad nacidos en la infancia han vuelto a reencontrarse. Ese es mi grupo de la primaria Viet Nam Heroico, en la ciudad de Santa Clara, donde soñamos tanto y fuimos inocentemente felices.

Marzo 2020. Plena crisis del COVID 19.

Dos amigas, Liliana y Laura, están conversando en WhatsApp. Hablan de sus tiempos en la escuela primaria, de sus compañeros de clase. «Vamos a hacer un grupo en WhatsApp y agregar los contactos que tengamos.» Sugiere una de ellas y así comienza la aventura de conectar a personas que apenas pueden recordarse. Laura sube una foto de todos los amigos en 2do grado al grupo de WhatsApp. Poco a poco los agregados al grupo comienzan a conectarse. Algunos tienen vínculos más reciente, otros hace exactamente veinte años que no se ven, veinte años en que ni siquiera intercambian un saludo.

– Caballero, que alegría me da este grupo – dice uno.

– ¿Quién eres tú? – le pregunta otro de inmediato.

– Soy el que está en la foto al lado de Rachel.

– ¿Y cuál es Rachel?

– Mijo, Rachel es la que está de pie detrás de Ramón Mario – dice un tercero.

– Ah, sí, ya me acuerdo de Rachel, que le gustaba bailar y eso. Pero todavía no sé quien eres tú. ¿A qué lado de Rachel estás?

Y así comienza una larga cadena de recuerdos donde la memoria se reconstruye entre todos. Un chiste, o el detalle más extraño, te hacen recordar un momento de tu infancia que al parecer habías olvidado. Las frituras de harina y el maní que vendía la familia de chinos tras la escuela. El día que Claudia, sin querer, le partió la cabeza a Omarito. Los romances inocentes en los que un papelito (Dime si Sí o si No) significaba una prueba rotunda de infinito amor. Las maestras Odalys, Yamila, Marlen. La seño Julia que nos cuidaba por las tardes hasta que los padres nos podían recoger. Las clases de educación física con música, las décimas socialista cantadas a voz en cuello, las horas jugando en el inmenso patio de Viet Nam Heroico: al zun-zun de la caravela, el que se duerma le doy una pela; el perrito sarnoso, préndelo, préndelo por goloso; Piti piti fú, vete pal carajo tú; y tantas otras cosas. Se hace interminable la lista de anécdotas. Años que hoy recordamos con felicidad, a pesar de que nuestra pequeña isla caribeña comenzaba a recuperarse medianamente por esos años de la crisis económica y moral más dura que ha sufrido tras la instauración del gobierno socialista.

Hoy somos adultos, pero cuando conversamos en el chat seguimos las mismas dinámicas de niños. Parece que el recuerdo infantil que nos conecta mantiene ese ánimo de querernos sanamente, como amigos de verdad que luego de decirse los peores disparates, siguen jugando como si nada hubiese pasado o justamente porque todo pasó. Hoy estamos dispersos por el mundo. España, República Checa, Alemania, Estados Unidos, Cuba, pero entrar a nuestro grupo del chat es volver a retozar en nuestra escuelita socialista, es, a veces, recordar consignas y poemas para reírnos como tontos.

En nuestra memoria la crisis actual tendrá, a pesar de todo, un hermoso recuerdo. Nos ha permitido dedicarle tiempo a nuestra amistad veinteañera, que a pesar de la distancia y el silencio, sigue fresca como el saludo de cada mañana, como las historias y juegos que compartíamos antes de empezar aquel tedioso matutino.

Si hoy las fotos que compartimos nos hacen reír o nos sacan las lágrimas. Si una noticia triste nos conmueve a todos. Si nuestras conversaciones nos hacen olvidar las tragedias cotidianas al menos 10, 20, 30 minutos, significa que vale mucho este reencuentro. Por eso el collage que hizo Rey con fotos actuales es tan especial, es la muestra clara de unas ganas inmensas de abrazarnos. La idea de Lili y Laura, al crear este grupo, es un regalo para todos, y para todos es también este abrazo que les envío en la distancia.

Así es queridos lectores, el mejor regalo del año ha sido esa sorpresa. Estoy seguro que otros han tenido historias similares durante el confinamiento, y espero que hayan sido tan especiales para ustedes, como ha sido para nosotros escuchar las voces y ver los rostros de nuestros amigos de la infancia después de tanto tiempo. Al final cuando vemos las dos fotos nos damos cuenta que en veinte años ha pasado mucho, pero ante el cariño y los afectos sinceros veinte años es sencillamente, nada.

Un saludo para todos, cuídense mucho. Nos leemos la próxima semana.

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Charles Wrapner

Charles Wrapner

Santa Clara, 1993. Actor, dramaturgo, guionista y director teatral. Amante de los cuentos infantiles, las historias o chismes de pueblo, la música tradicional, los buenos chistes y las conversaciones entretenidas. Viajero frugal, rainbow feeling y un eterno enamorado.

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