Calzado de primera

Por Isabel Cristina López Hamze

Puede ser que en el monte tú veas a dos o tres con los zapatos remendados, o te encuentres algún campesino con botas viejas o algún niño corriendo descalzo sobre el dienteperro. Pero la gente de Boca de Yumurí sí tienen zapatos nuevos y lindos: chancletas de marcas populares, mocasines, zuecos, tacones, sandalias, alpargatas, cocalecas, cuñas, pullas, botines y calzado de todos los modelos, colores y formas. Nunca vi zapatos más hermosos y variados como los de la gente de Yumurí. Pensé que allí tenían más dinero o más familia en el extranjero que la gente del monte. O quizás en aquel lugar de pescadores también tenían una fuerte tradición de zapateros. Pero cuando pregunté, me dijeron que esos zapatos los había traído el mar.

Resulta que cuando se hundió la Patana, cerca de Punta Silencio,allá por el año del terremoto, además de ropas y equipos electrodomésticos de toda clase, había ciento y pico de cajas de zapatos. Dicen que se tardó tres días en hundirse y se fue inclinando para un lado como el Titanic. Era un espectáculo ver a la gente acercarse en botes, en balsas, en gomas de camión, en cajas de poliespuma y hasta a nado limpio. Y cuando el mar se la tragó, la gente seguía llegando hasta allí y los pescadores submarinistas desaparecían para luego emerger enredados en cables de batidoras y cordones de zapatos.

Lo cierto es que la Patana no sólo abasteció de un calzado de última moda a los yumurinos, sino que estrechó los lazos entre vecinos y aportó un tanto a la organización espontánea de actividades en la comunidad. Muy cerca de allí, en Barigua, se organizó una feria de zapatos donde se irían a cazar las parejas. Se corrió la voz y así llegaron de todos los alrededores con sacos de zapatos dispares. Por primera vez en la historia la gente pagó por un sólo zapato. Y hubo regateos, canjes, compraventas y hasta broncas de mujeres por un zapato sin compañero. Todos se fueron felices a sus casas con dinero en el bolsillo y con zapatos de último modelo.

Los más posmodernos yumurinos se quedaron con aquellos que el mar separó para siempre y todavía andan por ahí, con un converse rojo y uno azul, con una bota de agua y un tacón de terciopelo, extrañas modas que también llegaron del mar.

Calzado de primera, un texto de Isabel Cristina Lopez Hamze

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Editor

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Cifuentes, Villa Clara,1985. Coordinador de la Red Social Haciendo Almas

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