Veranos entre dinosaurios

Por Marié Rojas

Para Augusto Monterroso, casi diez años después de su partida.
Para Raúl, amigo de letras que vive de marzo en marzo.

La llegada del verano anunciaba el verdadero inicio del ciclo anual. Disfrutaba caminar diariamente hacia la costa cercana, sumergirse en la transparencia y terminar la mañana secándose al sol mientras conversaba con sus dinosaurios.

Los dinosaurios – jamás les dijo que les llamaba así – eran sus amigos de esa hora y lugar. Un grupo que oscilaba entre los sesenta y los ochenta, edades que le parecían lejanas e inalcanzables desde su juventud. Maestros del arte de estar alegres sin tener causa, de la conciencia de que cada día puede ser el último, razón más que suficiente – si faltasen otras – para disfrutarlo, agradecer, vivir con el corazón abierto y una sonrisa en los labios.

Algunos veranos un rostro desaparecía y era sustituido por uno nuevo, de modo que la colonia se mantenía a pesar del paso del tiempo, años, décadas…

Pero nada la preparó para aquel despertar, cuando una simple mirada al espejo le reveló que se había convertido en uno más entre los dinosaurios.

Marié Rojas

N del A: Augusto Monterroso, 21 de diciembre de 1921, 7 de febrero de 2003, escritor latinoamericano conocido por sus relatos hiperbreves, especialmente “El Dinosaurio”.

osemi

José Miguel R. Ortiz. Cifuentes, Villa Clara,1985. Creador y editor de este blog desde 2006 hasta hoy. WhatsApp +53 58298396 / Correo: z@halmas.org "Hay un momento para dejar de buscar miel y convertirse en abeja"

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.