Los trenes nunca llegan temprano (03-02-12)

Publicado por iskra

Escrito por Reinier Rodríguez Guevara
media_luna@crisol.cult.cu
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Instrucciones para de-construir la realidad.

Uno puede corregir la realidad, siempre voluble, y conformar  una nueva historia, totalmente distinta, una de sus posibilidades infinitas. Es como perderse en el hueco sin fin de una mina.

Alberto Garrido.

Los trenes nunca llegan temprano, escribió Walt Whitman en uno de sus poemas hace ya más de doscientos años. El amigo lector coincidirá conmigo en que esa historia no ha cambiado en lo absoluto hasta nuestros días. De hecho, pudiera agregar que empeora cada vez.

Pero bueno, no es precisamente de ese tipo de tren que todos (y algunos por desgracia) conocemos del que quiero hablarles. Éste otro, en el que viajé por azar de la vida y me mueve a escribir, es un tren humano, un sorprendente trencito formado por muchas casetas de niños(as) y dos locomotoras a vapor, que a veces juegan a ser adultos para asegurarse cada domingo la salida a tiempo desde su estación imaginaria del Vedado.

el trencito con niñas y niños

el trencito con niñas y niños

¡Cuánto amor Yadira y Ernesto! ¡Cuánto empeño en regalarles a los niños de su calle la oportunidad de construir un mundo nuevo!

Por mi pequeña experiencia como maestro (y ahora como arteducador), he tenido la suerte ¿o compromiso? de conocer desde adentro algunas de las lógicas del trabajo con niños(as), sobre todo, las que tienen que ver con la necesidad de utilizar el imaginario infantil como herramienta para que el proceso pedagógico alcance una dimensión ética liberadora, y no de rendimiento y sumisión.

Esta visión, digamos crítica, del trabajo con niños(as) se hace todopoderosa cuando se le permite y ayuda al menor a de-construir su realidad para construir una nueva, cuando  el acto de aprender adquiere un sentido procesual lúdico, y el educando no solo es capaz de repensar su existencia, sino que con su poder de fantasía crea un mundo nuevo a su antojo, en el que puede escoger y/o decidir qué personajes, conflictos y soluciones lo conformarán.

Creo que en esencia es el premio mayor que tienen los pasajeros de este tren y por ende sus padres, porque sé lo maravilloso que es ver cómo tu hijo(a) aprende y desarrolla sus capacidades expresivas, cómo crea con sus propias manos historias épicas donde Pinocho ansía un corazón para poder amar y Robin Hood lo ayuda a  conseguirse uno hablando con el Hada Madrina; o hacen coincidir en una historia a Voltus V y Spiderman combatiendo ferozmente contra el villano Tom Sawyer para recuperar los zapatos de cristal de la Bella Durmiente; o mediar en una batalla campal entre Elpidio Valdés, el Zorro y un personaje que por no complicarse la vida ha decidido llamarse No sé.


Lamentablemente mi viaje fue corto, pero como en cualquier otro tren del mundo, intenso y lleno de experiencias que guardar.

Debo confesar que por una vez más me sentí niño, y crean amigos lectores que esa es una de las sensaciones que más me gusta experimentar. Así que gracias Ernesto y Yadira, gracias Daniel y Amanda, gracias Arteducando.

Los últimos domingos he recordado con nostalgia desde mi lejano Oriente la primera vez que subí a su tren, evoco el rostro de regocijo de los niños(as) cuando representaban su personaje o mostraban sus dibujos, repaso las miradas de agradecimiento de sus padres a la hora de la despedida, la satisfacción de Omar al terminar de narrar su historia, todo lo conservo como un bien preciado y sumo este artículo al regocijo, el agradecimiento y la satisfacción de ustedes, para que como dice un amigo poeta en estos casos, la alabanza sea completa.

Reinier Rodríguez Guevara

el trencito con niñas y niños

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osemi

José Miguel R. Ortiz. Cifuentes, Villa Clara, 1985. WhatsApp +53 58298396 / Correo: z@halmas.org

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1 respuesta

  1. Omar Valdés Quintana dice:

    Creo al Igual que Reinier que para todos es una resuerte viajar en ese tren que al contrario de los demás “SI LLEGA TEMPRANO” para desbordarnos de placer y alegría, y convertirnos por arte de magia en niños otra vez, y así pasar un rato mas que agradable todos juntos, como bien dice Rei… para de-construir nuestra realidad y construir una nueva. Por esto y mucho más gracias a Yadira y Ernesto por su empeño y dedicación, por hacer que cada domingo se sienta el sonido de una locomotora que no tiene ni tendrá para cuando parar.

    Hasta un próximo viaje, Omar.

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