Enero de duendes y abracadabra (30-01-12)

Desde Alborada.

Confieso que me enamoré de ambos sin mucho preámbulo. Pienso que fue un amor “a primera leída”. Todavía recuerdo lo atrapada que quedé al asomarme a aquella ventana virtual y leer “Haciendo Almas”. Hasta el más hermético de los humanos, presiento quedaría rendido ante tal acción: Hacer almas?Y me aventuré. Lo hice como suelo hacerlo, sin medias tintas, ni dobleces, ni poses preconcebidas. Los busqué, los encontré y hasta hoy me acompañan. No importa el tiempo que tardemos en escribirnos o vernos, porque sencillamente para nosotros, el tiempo ese en el que no contactamos, sigue siendo el tiempo de sentirnos.

ludovico e iskraEnero casi termina. El primer mes del año tiene la magia de hacerme feliz y también de entristecerme, como le puede suceder a millones de mortales, pero aunque mañana esté añorando volver el tiempo atrás para colgarme al cuello de mi papá, y darle los besos  que hace diez años ya no puedo regalarle, hoy quiero dar gracias a la vida por haberme concedido la fortuna de conocer a Ludovico y a José Miguel, unos hombres-duendes que han colmado a lo largo de los cinco años ya cumplidos de habernos conocido, momentos insustituibles para mí. No los conocí en enero, pero enero los vio nacer, y cada año que pasa los hace mejor persona.

El primero es un sabio empírico. La práctica social, es quien lo dota de esa magia para acertar en sus juicios. A veces se me antoja imaginarlo como uno de aquellos sofistas de la escuela griega antigua, pero se me escapa y entonces se instala nuevamente en el hoy maravilloso que compartimos, y en el que reitera: “Yo soy fidelista, raulista y ramirista”, como para que no tenga duda jamás de cual es el partidismo filosófico de ese diseñador de ideas y dinamizador de acciones, que cumple años el 30 de enero, capaz de amar y dejarse amar  con la misma fuerza y pasión de un adolescente. Tímido, con una timidez que a veces confunde o que se confabula con su personalidad aparentemente enigmática, pero tan fácil de desentrañar como sus propósitos de unir a personas con ganas de crear y sin miedo a trabajar.


El segundo es un joven diferente. Y no porque tenga alas o porque convierta en oro todo lo que toca, aunque tal vez ambas cosas forman parte de su currículo. Cuando estás a su lado nada es imposible, todo tiene una razón suficiente para poder ser, y apuesto a que sus sueños tienen matices donde predomina el color rosa prodigado por los buenos deseos de la abuela que le cuida desde una estrella. Sus manos hablan tanto como sus ojos, donde siempre encontrarás esa chispa inconfundible que le legó a Darío, el mejor  de sus poemas, hasta el momento. Migue también nació en enero, el día 12.

Días atrás, los pequeños colmeneros, perpetuados en esa obra magistral de Roberto Chile que es Esencias nos convidaron a deslizar el sortilegio, a golpe de un abracadabra capaz de deshacer entuertos. Mis duendes, no sólo en enero, sino durante todo el año, se las arreglan para hacerlo ¿Será cuestión de mes? Un hacedor gigante como lo es Martí, también amaneció en enero, un 28, y todavía nos da luz, una luz inagotable e inapagable, como su ideario mismo. En mis duendes, el fuego no muere.

Vale entonces citar a Eduardo Galeano, el amigo uruguayo, que nos descifra el Abracadabra:

Ahora que los dueños del mundo nos están obligando a arrepentirnos de
toda pasión, ahora que tan de moda se ha puesto la vida frígida y
mezquina, no viene nada mal recordar aquella palabrita que todos
aprendimos en los cuentos de la infancia, abracadabra, la palabra
mágica que abría todas las puertas, y recordar que abracadabra
significa, en hebreo antiguo: “Envía tu fuego hasta el final”.

Enviado por: MsC. Reina Torres Pérez
Coordinadora de Alborada.

alboradapc@fcm.cav.sld.cu

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Editor

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Cifuentes, Villa Clara,1985. Coordinador de la Red Social Haciendo Almas

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