Educar desde el arte en Media Luna o apuntes para construir una experiencia (06-12-11)

Por Reinier Rodríguez Guevara
Publicado por Iskra

No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión.
Paulo Freire.

Hay un chiste que acompaña a los medialuneros doquiera que vamos. En gran medida se lo debemos a la inolvidable Dora Alonso, pero quienes indiscutiblemente se llevan la total autoría de la jarana son las personas que viven en el occidente y centro de Cuba.

Por lo que a mí respecta, ya he pasado por más de cinco personajes de la novela Tierra Brava, desde el prepotente Lucio Contreras hasta el grotesco Silvestre Cañizo. Nada más la semana pasada era para el equipo de Arteducando, Nacho Capitán.

arteducando en media luna

ARTEDUCANDO

Suena simple al oído, si se dice así, como cualquier otro híbrido que inventamos los artistas para nominar nuestras peñas: Pintarte, Asociarte, Pensarte, Artebarrio…

Los que conocen la obra de los arteducadores en todo el país estarán de acuerdo conmigo, por eso se me hace difícil subrayar algo al respecto sin recurrir a la verbosidad y al discurso positivista.

Ahora mismo puedo plantearme tres interrogantes que no sé si me acercarán o alejarán de los motivos por los que decidí sentarme aquí, frente a este teclado rígido por el desuso, para un tanto exponer, comentar, o sencillamente agradecerle al equipo la experiencia tan linda que me hicieron vivir, quizá sea también una cuestión personal, pero de todos modos considero oportuno declararlas:

¿Cómo hablar de Arteducando sin parecer exagerado o locuaz?

¿Cómo convencer a los del occidente y centro de Cuba que Media Luna no es un finca, sino más bien la tierra brava que la semana pasada fue sede de un proceso que convirtió en actores a los vecinos de la comunidad El Carmen?

¿Cómo hablar de este proceso sin evocar anécdotas que no cabrían en este artículo?

Ahora mismo no sé por dónde empezar. La añoranza me colma y no logro hilvanar las emociones para construir una experiencia. Siempre tardo un poquito en recuperarme de la convivencia arteducativa, y es que la dinámica es tan intensa que termina uno por vivir otra vida: dormimos menos, polemizamos más, nos sumimos en discursos retóricos (inacabables), replanteamos las prácticas para construir saberes que nos ayuden visualizar soluciones para la transformación comunal…

Es un proceso del que nadie sale indemne, siempre está convocando a desaprender y fundar, a estremecernos y edificar desde la pregunta que casi nunca terminamos de formular. Es también desarticular conceptos que nos ha llevado toda la vida crear y quedarnos en la cuerda floja, esperando que la tormenta pase para reiniciar la marcha, para como dice Freire hacernos dueños de la realidad para poder transformarla.

arteducando en media luna

Media Luna quedó complacida, agradece infinitamente a los coordinadores por esa obra tan noble y dadivosa que insisten en hacer perdurar. Por los sueños construidos desde el juego. Por permitirle a una comunidad tener su propia voz.

El público más pequeño agradece a Tití por su entrega al proceso a pesar del polvo que siempre nos acompañó, por su corazón de infante, por su sensibilidad de niño bueno.

Yo en particular agradezco a todos (los que estuvieron y los que simularon estar), a las administraciones provinciales y municipales, a Lucas por su amor incondicional, a Danilo y Lízue por el compromiso, a Indra y Beto por recoger las memorias, a Yoendris por su baile exótico tras bambalinas, a Wily, Aliuska, Yailén y Yoana por su actuación tan versátil, a Manolo y Reydier, a Maikel y Tití por su dedicación a los niños en la socialización de la performance, a Alexey por regalarnos su almuerzo y su comida todos los días sin reclamar, a Dairon e Isabel por la gentileza, y a Ludmila y Luvel por existir, por la confianza que depositaron en nosotros para continuar esta obra magnánima de hacer al hombre partícipe de su liberación.

Hoy noté a Media Luna un tantito diferente, mis niños no hablan de otra cosa que no sea del parquecito del profe Rey, de la gordura de Tití, del amor de Lucas y Zunara, de los juegos de los arteducadores. En los comunitarios hay una mirada esperanzada, una mirada de aceptación y compromiso que muchas veces llega a comprimirme el pecho y me hace pensar en el camino por recorrer. Muchas personas se deshacen en felicitaciones desde el lunes y quiero aprovechar para hacerlas extensiva a todos.

arteducando en media luna

Ha sido una jornada intensa, de crecimiento y cohesión grupal, donde las lógicas te obligan a ser y amar; a ser para que otros sean, y amar para que todos amen.

Esa es la gran experiencia que Arteducando invita a construir.

A los del centro y occidente, aquí está con los brazos abiertos Media Luna, que si bien no es finca, tiene la tierra lo suficientemente brava como para adueñarse de su presente y regalarles a sus hijos un futuro mejor.

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Editor

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Cifuentes, Villa Clara,1985. Coordinador de la Red Social Haciendo Almas

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