“Para reencantar a otras almas.” (06-10-11)

Publicado y escrito por Celia García Dávila

La sensación de andar por el cielo es ingeniosa y si es por el cielo de la patria el corazón comienza un ejercicio de estrecharse y ancharse a gran velocidad.

Vivir entre nubes que adornan el paisaje llano de la parte occidental y central de Cuba es toda una obra de arte espontánea y catártica. Entre siembras, carreteras y riachuelos el tallado de la tierra es casi perfecto en su verde, carmelita y azul.

Los sueños se agolpan, es el momento de estar más cerca de lo que a veces volvemos inalcanzable, la calidez se apodera del espíritu y solo de amor legítimo se puede hablar cuando se pasea por las nubes. Se curan los dolores, la fe te masajea el pecho y casi se logra todo en el momento que aparece la Sierra Maestra, con sus empoderadas montañas “areteadas” de pequeños arbustos.

Cuando culmina el viaje en avión de La Habana a Santiago de Cuba, se puede asegurar que se han alcanzado muchos sueños y que el alma estará hablando durante algún tiempo para reencantar a otras con sus sentimientos.

Cuba desde las alturas

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