Poemario Incerteza cuántica (28-04-11)

Publicado por Eteivi

Nuestra querida amiga Marié nos envía su último poemario, como siempre hace volar con sus letras a todo el que las lee.

INCERTEZA CUÁNTICA

A José Luis Fariñas, por su amistad.

incerteza

Seré ese grano de arena
Que viajará a transformarse en perla.

Los Dioses
Quieren de nosotros una perfección que no tuvieron.

¿Qué pasará si me niego a la resurrección?

Si las lágrimas se tornan arco iris…
¿Valdrá la pena haber llorado?

Tengo mariposas en las manos: Soy luz nocturna,
Soy árbol seco, soy la única flor en medio del invierno

El rojo del cristal en mis manos.
Pálidos cráneos de piedra,
Rojas catedrales, roja sangre, roja
El agua bendita, rojo sol.

Donde había luz
Solo vio manchas

He muerto demasiadas veces.
¡Déjenme ahora dormir sin sueños!

Bienaventurado sea el que escuche la música
Que no me ha sido destinada.
Bienaventurada
Quien bese tus labios
Cuando yo retorne a ser un Eco.

El castillo infinito de mi mente.
El laberinto sin puertas de la tuya.

En la carretera un hombre muerto.
¿A dónde fue a parar su alma?

Tu aroma en mi almohada
Me hace cuestionar lo incognoscible

Un muro de contención
¡Y tantas pesadillas!

Eran realmente dos frutos: El del mal,
El de la ciencia del bien.
Nadie sabe cuál tomó Eva.
(Se desconoce el paradero de su opuesto).

Oraciones a un dios que vive tras las puertas.
Música de mi barrio, trinos, azucenas.
Añoranza de ti, ausencia…

Por causa de la luz,
No veo caer una estrella.

Si somos la materia creada en el Big Bang,
¿Desde cuándo nos sabemos de memoria?

La única magia cierta es la que inventan los niños
Con piedras, agua, una rama y flores secas.

Soñé, de nuevo, con ese Alguien que me abraza,
Cuyo rostro, familiar, no veo.
¿Será el que me espera tras la luz?
(¿Será que no deseo reconocerte?)

Hemos asesinado La Vida, triste paradoja.
Peter Pan vuela inconsolable,
De ventana en ventana, buscando historias.

Fui destinada a habitar el nido del cuco.
Ningún lugar me pertenece.

La incertidumbre de saber quién soy.
El temor de que llegues a olvidarlo.

Anclada en ti, desde entonces, aquella melodía.
Ancladas en mí, desde siempre, las letras de tu nombre.

La hiedra toma mis manos:
Como duende, adivina mis silencios.

Una lápida con mi nombre, en algún lugar del cosmos,
Sin prisas me aguarda.

El camino más recto
Es el más lleno de encrucijadas.

Tu voz nocturna me hace volver el rostro
Y regresar desde el fondo de la eternidad.

El vendaval que lleva a Oz no llega.

Sostengo una tristeza de milenios.
Desde que te adivino, la siento leve.

Se han apoderado de mi sombra.
¿Habré, por eso, de olvidar mi nombre?

Caminé entre escombros diminutos. Supe del odio,
De la saña. Desperté, feliz, de no ser otra Yo.

Mi hija
Me salva de todos los abismos.

Me pregunto por qué, entre tantos colores,
Eligió el Creador el azul para pintarte.

La exquisitez que anida en la pluma de un gorrión.
El mundo entre dos luces, el sonido de la lluvia,
Polvo de mariposas.

El Hombre murió en ella, ¿cómo
Llegó a ser talismán de buena suerte?

Un libro que se escribe solo cada noche,
Un río circular, no entender
Por qué mi mano no traspasa las paredes.

En lo alto de una colina
Una puerta retiene el eco de mis pasos.

Un ángel viejo se posa en mi antesala.
En algún lugar fuera del tiempo comulgo con la muerte.

¿Alguna vez fuimos parte del mismo árbol?


Marié Rojas Tamayo
Ilustración: Ray Respall Rojas
(Técnica mixta)


INCERTEZA DOS: PRELUDIOS1

 Al espectro que colecciona mis grafías

incerteza

¿Cómo se puede recordar lo desconocido?
….
El gato en mi ventana, preludios de Chopin.
El aroma del incienso en los rincones…
Las musas acuden en tropel, saben que hay fiesta.

La semilla sabe que llegará a ser árbol.

Lo invisible,
Lo inconsútil,
Lo eternamente renovado…

Mi exceso de recuerdos,
Tu inocente desmemoria…

Un duende vegetal, verde y sinuoso
Juega en tu sonrisa al terminar el día.

¿Qué pasaría si, de pronto,
Hablasen los espejos?

Mido tu amor por la cantidad de veces que imagino
Que piensas en mí, cuando estoy lejos.

El ave que me despierta, cantó ayer. Ni ella,
Ni yo sabíamos que iba a ser su último trino.

Desde el otro lado del cristal, mi rostro
Me pregunta por qué lo he dejado a la intemperie.

¿Qué es más triste: ver la luz de una estrella,
Sabiendo que está extinta, o pensar
En los millones de estrellas que arden sin ser vistas?

Veo demoler una casa.
Me pregunto a dónde irá a morar ahora su fantasma.

¿Cuál será la última letra que yo escriba?

Trata de recordar lo que te dije anoche, en sueños.
Me falta la osadía de decirlo.

Todo nos parece poco y la Vida es demasiado.

Se hizo el silencio. No pasó un ángel:
Los ángeles disponibles estaba consolando
Víctimas de desastres.

El espíritu de los árboles talados viene, manso,
A beber de mi sol y de mis manos.



Mis sueños me llevan al Universo
Donde realmente pertenezco.

Soledad de dos, mejor fórmula
Que soledad en compañía.

Nos marchamos de la casa paterna
Porque allí quedó atrapada nuestra infancia.

Ayer fuimos al bosque donde pastan las quimeras.
En ellas volaron los años en que no supe que existías.

A siglos de distancia
Escucho tus pasos, adivino tus palabras.

¿Cuál, de las que muestro, formará parte
De la oscura sumatoria de mi esencia?

Si un día ves mis alas, jura a los demás
Que nada viste.


Marié Rojas Tamayo
Ilustración: Ray Respall Rojas
(Dibujo a plumilla)

1 El título hace alusión a los 24 preludios compuestos por Chopin en la Cartuja de Valldemossa. Aunque el término preludio se usa para referirse a piezas introductorias, los de Chopin son piezas completas en sí mismas, hechas para comunicar un sentimiento. 

 


INCERTEZA TRES: SERENDIPIAS

A esas casualidades aparentes…

incerteza

Contemplo desfilar los acontecimientos de mi vida.
La mayoría, desconocidos.

Un árbol de ensueños deja caer sus hojas.
No es otoño.

Es inmensamente rico
Quien sabe que nada posee.

¿Me viste al anochecer, reflejada en tu espejo?

La oruga no sabe de milagros
Y se transforma en mariposa.

El mundo que yo veo,
¿Cuán semejante será al que ven los otros?

Encontré una perla en las arcas del joyero, tan perfecta,
Que corrí a ofrendársela a las aguas.

Cada oso de peluche guarda cientos de abrazos.

Si traigo una flor de un sueño: pruebo que nada es real.
Si traigo una flor desde el futuro: rompo la ecuación que sostiene lo creado.

Soy la variable infinitesimal
Que impide que borres el pasado de tu memoria.

La esquela que descubrí en el viejo tomo,
¿Habrá sido escrita para mí, desde otro tiempo?

Guarda la nube la totalidad de inasibles formas
Que puedan caber en nuestra entelequia.

¿Qué nos lleva a creer que nos pertenecemos?

El más inocente de los animales:
La serpiente.

Presume la ola de que borrará tu nombre, e insiste,
Hasta que se retira la marea.

Al agitar un abanico, no sabemos,
A cuántos lémures damos aire.

¿De qué hablan tantas horas los amantes?

Nací sabiendo las respuestas. Con el tiempo
Las fui olvidando.

La sirena cayó en la redes del pescador
Por no creer en leyendas sobre humanos.

Los cien modos de decirte que te amo,
Un solo método de ignorarlos.

El futuro es un error de nuestras mentes.

Tuve un sueño perfecto, al despertar lo había olvidado.
Mejor así, no tengo que explicar esta felicidad sin causas.

Armas de suicidas, templos que atesoraron mensajes,
Residuos de celebraciones y duelos,
Trozos de cristal romos, joyas de la mar.

Eufonía de campanas en medio del desierto.

Más allá del poder de distinguir las señales:
La paciencia y la voluntad para seguirlas.

Si no hubiera nacido, si no te hubiera encontrado,
¡Si no hubieras tomado mi mano!
Si no tuviera que cerrar los ojos para inventarte…

A Borges

Soñé que alguien me soñaba.
Soñé que mi soñador moría.
¿Cómo pude despertar?
¿Cómo sé que estoy despierta?


Marié Rojas Tamayo
Ilustración: Ray Respall Rojas
(Técnica mixta)

 


HESITACIONES

A mis hijos

incerteza

El resplandor de la Luna Negra me ciega, soy
La hija imperfecta de Lilith y Asmodeo.
Mitad pez, mitad insecto, mitad mujer.

¿Por qué hablamos de volver,
Sabiendo que el camino es unidireccional?

Mi gato persigue el vacío en las paredes.
La luna se llena de vacío.
Un árbol seco huye de la luna.

Perlas son, y no avellanas.
¿Me las ofreces? ¿Para qué las quiero?

Llorar nos ayuda a recordar cuán breve
Es nuestra estancia entre los vivos.

Caminar sobre hielo que no soporte nuestro peso…
Y saber que llegaremos.

¡Si pudiera encerrar mi alma en un hechizo!

La espada.
El filo de la espada.
El eco de mi sangre en el filo de la espada.

¿Dónde duermen las luciérnagas?

El miedo huye de mi regazo:
Alguien se acerca.

Estás muerto y no lo sabes.
¿De qué te sirvió estar vivo?

El unicornio devoró todo el pasto
De los alrededores de palacio.
Es el modo de decirnos que nos quiere.

En un tronco hueco he dejado la memoria.
¿Llegará ahora el anhelado olvido?

Sombras con forma de estalactita me persiguen
Después de abandonar la caverna
Donde el Mago duerme, junto al cáliz y la espada.

¿A dónde fue a morir aquel globo
Que escapó volando de mi infancia?

No me entregues el cetro, ni el oro,
Reniego del incienso y de la mirra.

Al final del oscuro túnel se debate una flor.
El bardo, caminando a tientas,
Pasará a su lado sin reconocerla.

Anoche hubo lluvia de estrellas
Y la copa donde brindamos por la eternidad
Se ha vuelto a llenar de polvo.

Somos la nada que se debate en estruendos,
Somos, la nada, que se devora por dentro.
Siendo nada, somos uno.

Si un día nos volvemos a encontrar,
¿Sabrás aún pronunciar mi nombre… de ese modo?


Marié Rojas
Ilustración: Ray Respall Rojas
(Dibujo a plumilla)


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