Carta II de Penélope (02-07-10)

De Klaudia para Desde el Corazón.

Mi Ulises:
Llueve afuera. La gente prefriere permanecer en casa. Solamente los más atrevidos deambulan, y casi inconscientemente se buscan unos a otros. Tal vez por eso la mayoría anda tomada de las manos, o de brazos cruzados sobre el pecho. Llueve y yo tengo frío. Un frío que me taladra los sentidos y me pone a nostalgiar. Quizás la lluvia tenga algo que ver, pero apuesto mi sonrisa y mis alas a que mucho más tienen que ver la lejanía, tu desamparo y mi desconsuelo por no estar ahora mismo protegiéndote con mi abrazo.

No soy buena haciendo cartas. Mucho menos si no tengo la certeza de que llegaran al destinatario, y este es el caso. Quizás sea porque las cartas se escriben o bien para acortar distancias o para despedirse. Yo procuro andar siempre acompañada aunque sea por los fantasmas de los seres y las cosas que amo, además  aún no he aprendido a despedirme. Me he pasado la vida construyendo puentes y derribando muros. Fue por uno de esos puentes que afortunadamente llegué a ti, y desde entonces no ha existido muro que se me resista.

Hoy sin embargo tengo que escribirte, convidada por la melancolía y la necesidad perentoria de decir lo que quizás imaginabas antes de tocar mi piel: nací para amarte. Puede parecer loco pero desde que tus manos me inventaron no he sabido hacer otra cosa.

Mi amor por ti hace que  cuide los detalles, que me sienta fuerte ante las adversidades, y sobre todo, que confíe en la realización de los sueños. Este amor sabe que no eres un ser perfecto, sólo que es capaz de aceptar tus manías y asumir tus debilidades… Tendría muchos nombres para darle. Yo prefiero el de Incondicional, ¿sabes por qué? Porque no necesito de razones para amarte. Este amor puede perdonarte, esperarte, y hasta sacrificarse si es necesario y resurgir de sus propias cenizas más lúcido y espontáneo que antes. Sencillamente nació de esta admiración que siento por ti que nunca termina. Una admiración sujeta a la amistad que nos ha hecho mejores personas, porque aunque no me ames tan elocuentemente como yo a ti, lo haces  con tanta pasión que puedo quedar sin aliento.  Hasta ahora hemos vivido del cariño de tantos, pero aprendimos a confirmamos en la aventura de sentirnos el uno al otro como el más seguro de los puertos. Ha sido mágico perdernos en este laberinto, padecer desencuentros, saltar las trampas de la desconfianza y las dudas, aprender de la ingenuidad de los niños, entender el significado de un suspiro, interpretar como nadie una mirada. Para mí ha sido sensacional subir a tu altura, jugar con tus dedos y tus sueños tibios, acariciar mi piel con tu nombre, hacer de tu partida la excusa para mi consagración, aguardar a que me salves de la muerte con la ternura de un “te quiero” cuando menos lo espere…haber sentido tu vida toda correr por mis venas. Estar feliz por serte fiel.

Cuando vuelvas me besarás la frente, y fundidos en un abrazo haremos una y otra vez el amor. Entonces le estaremos ganando otra batalla a la soledad, al frío, a lo absurdo, a esa otra guerra de la que retornarás y que nos mantiene separados. Volverás a quedar con las manos impregnadas de mi olor  y yo estaré radiante, preñada de tu energía.


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Editor

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Cifuentes, Villa Clara,1985. Coordinador de la Red Social Haciendo Almas

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