Cartas al Duende 1 (09-03-10)

desde: Alborada, Ciego de Ávila, Cuba
Cartas al Duende, 1…

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Mi duende:

Quiero hoy conversar contigo para que aclares tantas dudas que confunden mi mente. Primeramente deseo saber ¿Por qué tú no eres  un duende tan alegre y risueño como el de algunas de las niñas de mi aula? Claro que  eres mucho más sincero, pero parece que la frivolidad es una cualidad más importante, a nosotros nos es difícil rodearnos de elogios y lisonjas. Al igual que yo eres estudioso, amable; mas, siempre te quedas callado esperando que alguien pueda reconocerlo, estamos equivocados, así no funciona en mi grupo donde hay que repetir a cada segundo que eres el mejor, el superdotado, el autosuficiente para no pasar inadvertido.

Escucho tu voz hablándome  de la amistad, ¿Qué es sagrada? No sé; para mí ser amigo es ser fiel, cordial, respetarse entre sí, cooperar, no aceptar malas opiniones sobre quien no esté presente. Pensar así me ha costado un cero en la encuesta de la popularidad estudiantil.

Bueno mi duende, espero tus consejos ya que mis errores se están agravando, saco muy buenas notas, llego puntual a las clases, me destaco en las tareas pioneriles, comparto siempre con la niña más rechazada de mi aula. Eso debe de estar muy mal hecho ya que la maestra no me nota y es muy cariñosa con las que le traen regalos y se le cuelgan de la mano.

Ven pronto, por favor, que no sé ser de otro modo.

tu Elisabet                     

Elizabeth Gómez Guerrero
11años.
Camagüey.

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Duende amigo:

Hoy vuelvo a escribirte pero no oirás las mismas preguntas que acostumbro a hacerte, no, estas palabras endulzarán tus oídos y no dudo que alguna lágrima te sorprenda, y es que esta mañana decidí  rendir  culto a la ternura, sí amigo mío, te voy a hablar de  alguien especial, ¿Quién es? “mi abuela”.

Ella huele a flor, hierba húmeda y rocío. Su pelo blanco la hace ser más sabia. Todo lo sabe, en ella siempre hay un misterio y leyenda, conoce de plantas y frutas, aves y plagas. Yo juego a saber y responde con canciones y adivinanzas. Cada encuentro con ella es un refugio sin preguntas indiscretas, me da respuestas limpias y claras y deja que descubra los misterios sintiendo su presencia. Escojo un tema para desenredar como tela de la araña y ella sin premura me lo adorna con mariposas y esperanzas. Esa madrecita dos veces llora a solas y calla, se ve en mí repetida y hasta le crecen las alas, no quiere y así me cuenta,  que me sienta lastimada, no soportaría desilusiones repetidas, ni amarguras, ni perretas de la niña casi adulta que se forma tras el abultamiento indiscreto de la blusa. Piensa en el día en que el carmín le demuestre que ya a su niña le crecieron totalmente las alas. Ya no seré su retoño, sino la  margarita florida que adornará para siempre ese jardín fabuloso que logró dentro de casa. Ya no soy su pequeña princesa sino un hada inquieta y juguetona que con muñecas se ensaya. Me toma de las manos, las aprieta con firmeza y escucho palabras ya dichas:”aprende a ver lo esencial en lo más hondo y no a la vista indiscreta de quien pasa”. La sabiduría de mi abuela alcanza galaxias insospechadas. Yo la adoro, la venero y enclaustro dentro de mi alma. Será siempre el ángel de mi guarda, me canta canciones lindas y me atrapa como solo las brujitas buenas encantan. Por siempre estará conmigo, aunque ya delante no la tenga. Y cuando el día me llegue de ser abuela seré la buena repetida, la consejera y me veré reflejada en los ojos de mi nieta por tener perpetuada la memoria de mi santa.

¡Así es mi linda nana!.

Gracias mi duende por escucharme, puedo ver tu sonrisa, te sientes satisfecho, no han sido en vano  las horas que pasas conmigo,  Este amanecer ha sido diferente, siendo una mezcla de emoción, tristeza y ternura. Amigo,  la lluvia ha dejado de tocar en mi ventana, voy para el colegio, el sol ya abraza mi cuarto . Vuelvo contigo mañana.

Tu Traviesa

Sandra

Sandra Sierra Sardiña
13 años
Camagüey

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Querido Duende:                                                                   

Me llamo Kiara  y tengo 10 años , estudio en la escuela Adalberto Gómez Núñez y te escribo  para  hablarte  acerca  de  la  maravilla de  tener  un   buen   amigo   a   tu   lado.

La amistad es un sentimiento increíble, poderoso. Se puede representar de muchas maneras: como un espejo, como una flor o como un tesoro. Fíjate en ésta anécdota:

Yo estaba en cuarto grado y había invitado a Thalía, una de mis mejores amigas, a mi casa. Cuando llegó, me encontró llorando y le expliqué mi agonía. Había extraviado mi libro favorito: El principito, la primera lectura de mi vida, escrito por el francés Antoine de  Saint-Exupéry; y lo necesitaba para una tarea sobre los valores humanos. Thalía, sin pensarlo dos veces, me ayudó a buscar lo perdido y, con su ayuda, lo logré encontrar. Para mí es una de las pruebas más grandes de que ella es una buena amiga, pues prestó su ayuda desinteresadamente, cuando yo más lo necesitaba.

Pero esa no es la única prueba de amistad que tengo: Camila, que es otra de mis amigas, y yo compartíamos un mismo edificio, vivíamos puerta con puerta. De pronto escuché sonar el timbre. ¡Era Camila!, y a buena hora llegaba, pues no paraba de llorar por la muerte de mi pajarita Miel. Ella, al verme en semejante estado, me propuso dibujarla y escribirle una poesía, para recordarla de la mejor manera y así lo superamos juntas. Realmente Camila también me ayudó en un momento difícil y con eso demostró ser mi amiga.

Hasta ahora he expresado cómo veo la amistad. Pero yo también sé demostrar ese sentimiento, como lo hice cuando arreglé un juguete de Camila, cuando ayudé a Thalía a ser filatélica, con la carta que le escribí a Melanie, para regalar a su mamá el Día de las madres, cuando apoyé a Carlos a superar su preocupación por el nacimiento de su hermanito, cuando le regalé una goma a Yanet, que perdió la suya. Por eso opino que la amistad es un sentimiento muy valioso, el mayor tesoro, la llama de una vela, parte de la luz de mi vida.

Bueno, espero que mi carta te haya gustado.

Sin más, me despido con la ilusión de que respondas:

Kiara Navarro Torres
10 años.
Municipio Plaza de la Revolución. C. de La Habana

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Querido duende:

A la comarca no vuelvo más. No les basta que cure las heridas con mis manos, ni que encuentre agua donde otros solo arena pueden hallar. Tan ciegos están que conspiran a mis espaldas y me vedan las palabras, sobre todo las palabras amables. A veces, cuando la envidia les hace aguijonearme para que les traiga algún tesoro del confín del mundo, siento deseos de…perdón, que la ira no sea mi suerte.   

Las jornadas han sido largas.  Solo encontré unos lobos deseándome como almuerzo, un falso mendigo intentando robarme comida y un viejo enemigo queriendo matarme. En fin solo hallé cosas horribles que me lastimaron.

Me interné en un bosque, muy al oeste del reino. Me sentí observada. Miré en derredor y lo vi, unos ojos grises me miraban. Era un elfo, sus fuertes piernas calzadas con sandalias de crudo cuero lo llevaban más rápido que las ideas, iba como rodeado de flores, yo no las podía ver pero el aroma me envolvió, sentí pétalos cayendo suavemente sobre mi cuerpo, se detuvo, fuerte como un guerrero, intocable como un dios y en el instante en que nuestras miradas coincidieron los gestos se le dulcificaron, con las manos abiertas me ofreció un pequeño talismán, de este brotó una melodía. Me miraba como si pudiera leerme, y mis palabras, las que pude decir, se convirtieron en pequeñas campanas de un fino cristal, como gotas encerrando verdades. Duende, se me cayó la carga, el corazón se precipitó como corcel asustado, después vino su risa.

Se llama Leroy. Él sustituyó al paisaje, a las aves, y un viento tierno sopló con gusto arrancándome la voz, el aliento, la calma. Me habló sobre un país remoto donde la lluvia acompaña al sol, que allí, entre enormes montañas de un verde infinito está la casa del dolor donde el gris y la tristeza hacen fuerte a los hombres y algunos creen ciegamente en el amor

Quise saber un poco más, la angustia me hizo su presa, me sentí pequeña, despojada de cualquier encanto… No hubo más, partió con mi beso y la promesa de volver alguna vez… Quedé perdida, extraviada en mi propio mundo, muerta de miedo, vulnerable como un cachorro frente al matador. Con él descubrí que el amor se muestra en cualquier recodo. Descubrí que miraba a los ojos de la soledad. La soledad es el rastro que deja el amor, el mal sabor… Entonces, duende amigo dime que puedes creer en mi pequeño corazón a punto de emprender un viaje muy largo por remotos lugares sin más fortaleza que mi propia fragilidad. Me entregué sin apenas darme cuenta, cautivada por su magia de ser inteligente, enigmático, triste y sonriente… pero me faltan palabras, el amor no se puede describir, es imposible dibujarle, lleva alas…

Duende, ¿cómo podré ayudar a los ríos, salvar a las criaturas más desvalidas? ¿Cómo podré hacer el bien si tras su andar partió lo mejor de mí?

Voy camino a casa, pon la suerte en cada piedra, dame fuerzas, sostenme en las bajadas. Duende amigo dame un sueño feliz, duérmeme como saben las hadas… Abre las puertas de tu mundo y de mi casa… Si lo encuentras en el camino no le digas que me has visto, no le digas que le amaba.

 ¡Ayúdame pequeño! Ponle tareas imposibles a mis hombros, acertijos a mi mente, dame todo el cansancio del planeta para las noches que vendrán… Adelanta el tiempo, protege a mi pequeño gran corazón.

Duende, donde estés, ven conmigo para cobijarme en tu abrazo y gozar de tu amistad inmensa y tus leyes complicadas.

Te espero.

Jessica

Jessica Fernández Assef
13 años.
Ciudad de La Habana

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Querido Duende:

Mi nombre es Nataly, nací en Santiago de Cuba, me mudé a Ciudad de La Habana cuando tenía 6 años, actualmente tengo 12 años, pero a pesar de vivir tanto tiempo en otro sitio, todavía amo a mi provincia natal y ese amor quiero demostrarlo a través de esta poesía que escribí con mucho cariño:

¡Mi Santiago!
¡En cada provincia hay una historia!,
Como en la de mi Santiago,
¡Que es la de más gloria!,
Y la de más lindo verano.
Todavía conserva su furia
Por derrotar al tirano,
Ese que la hizo sufrir,
¡Sufrir de veras y en vano!
Hoy conserva su rencor
Para cuando otra mano
Quiera arrancarle su valor
Y por gusto negociarlo.
¡Mucho ha sufrido Santiago!,
Y por muchas cosas pasó,
Muchas cosas la disgustó
Como el malvado tirano.
Hoy goza de libertad,
De una eterna alegría,
Antes Santiago bullía,
¡Hoy brilla con dignidad!
Ahora me despido, pero quisiera volver a tener la oportunidad de hablar contigo, ah! muchas gracias por escucharme.                                                                                                       

Firma: Nataly.
12 años
Ciudad de La Habana.

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Queridos duendes:

En este concurso especial en homenaje a nuestro  Apóstol y poeta José Martí, que tanto quiso a los niños y en recibimiento al día del Amor y la Amistad, les quise enviar esta carta, para presentarme ante ustedes y contarles acerca de mi duende preferido.

Mi nombre es Viana Lázara Ibert Williams, estudio en la Escuela de Arte Benny Moré de la provincia de Cienfuegos, en el cuarto año de la especialidad de Violonchelo y curso el sexto grado en la escuela Antonio Maceo Grajales. Tengo 11 años y he tenido la suerte de formar parte de un Proyecto Comunitario llamado Pétalos de Rosa, bajo la dirección de la artista Rosa Campos Pérez.

A través de esta institución participo en el programa radial: “El Rincón de la Tía Rosa” y gracias a mi incorporación a este programa, he conocido el hermoso mundo de la fantasía y sus habitantes: los duendes.

Algunos de estos personajes son: Cuquita, que nos trae las adivinanzas. Dindón, el duende diccionario. Libroalas, el libro que nos lleva al bosque de la fantasía.  Medicin, nos da consejos para estar siempre sanos. Dondillo, nos trae trabaenredillos. A,B,Z, los duendes de las letras, que nos presentan poesías del Árbol del Saber. El Duende del tiempo, que nos informa cómo se inventaron los relojes, y Parampampín que nos convida a jugar,  entre otros.Además de duendes, conozco muchas hadas, que son: Hada Aurora, que nos trae noticias de lo que sucede cuando aparece la puesta del sol, Hada de la Selva, nos enseña acerca de los distintos tipos  de animales y plantas que viven en la selva. Hada Flor que aporta conocimientos sobre las flores etc.

Algunos de estos duendes y hadas los he podido interpretar en el programa radial antes mencionado, como por ejemplo; Cuquita, Dindón, Medicin, hada Aurora y hada Flor.

Casualmente, el duende que no mencioné, es mi preferido, y su nombre es Estrellita Violeta. Estrellita Violeta es muy sencilla, amable y cariñosa. Su pelo es de color rosa y su piel violeta. Siempre usa un vestido color rosa perla y sus pantuflas rosaditas. Ella es muy especial, pues me enseña cosas muy interesantes sobre el planeta Tierra, las flores y los animales. Así, lo que más le gusta investigar es sobre la flora y la fauna que nos rodea.

En diciembre, Estrellita me llevó al mundo de los sueños, allí  conocí a las hadas que me cuidan durante mis sueños, el Angelito de la Guarda, la Goma de borrar sueños malos y la tarjeta cumplidora de sueños buenos.

Conversé con la tarjeta cumplidora y me explicó, por qué ella existía y su importancia en el mundo. Me hizo una gran pregunta, que me dejó pensativa:

¿Quieres saber cuál es la pregunta?, ahora se lo diré.

Me dijo;  Vía, ¿qué prefieres, un consejo o un juguete?

Yo pensé un poco, hasta que hallé la gran respuesta: le contesté, un consejo.

El consejo era; que para saber más del mundo de la fantasía, tenía que leer muchos libros.

Dije por dentro de mí: Uy, fracasé en pedir un consejo; pero sin embargo, fue muy importante para mí seguir este sabio consejo, porque en la escuela, para redactar cuentos, la imaginación se me ha desarrollado de manera tal que me parece que es pura realidad.

Bueno queridos duendes, siento mucho despedirme de ustedes, pero esperaré respuesta en el buzón de la fantasía.

Besos de fantasía  y abrazos perfumados:

Vía

Viana Lázara Ibert Williams
Edad: 11 años
Cienfuegos

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Enviado por: Lic. Reina Torres Pérez
Coordinadora del Proyecto Alborada
Ciego de Ávila. Cuba
alboradapc@fcm.cav.sld.cu


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José Miguel R. Ortiz. Cifuentes, Villa Clara, 1985. WhatsApp +53 58298396 / Correo: z@halmas.org

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