Algunos escritos de Yirian (20-11-08)

Un poco para los niños y para mí hice estos escritos y se los regalo… un beso grande, 

Yirian García de la Torre

Poema sin nombre. (Octubre 2007)

Si yo te viera
Sé que tendrías
La primavera
En la luz del día
Se que vinieras
A consolarme
Se que corrieras
Para abrigarme

Ay golondrina
Sin primavera
Hoja de armiño
Voz en cazuela
De qué agujero
Escapaste anoche
Sin que te dieran
Ningún reproche

 Soy toda tuya
Sé que eres mío
Y en el capricho
De ver tu aliento
Suspiro en grande
Entono el tiempo
Y sobrepaso
La melodía

¿Cuál es tu afán
De ver corriendo
La suave brisa
De la mañana?
¿Cuál es tu aroma
Flor de excremento
Belleza rara
De palangana?

Como en un río
De aguas calmadas
Sonrío alegre
En tu amanecer
Perfilo el deje
De tu cariño
La suave aurora
Sin tí o sin él.

De cómo Lil amó a las mariposas. (Aproximadamente 2002)

Lil, una niña de 6 años, no tenía su mami desde pequeñita, porque esta
había fallecido de una larga enfermedad.

 La niña todas las tardes salía a tomar el aire fresco del campo que se
abría desde la puerta de su casa.

 Era inmenso y el verdor, aunque era muy bonito, no lograba sacarle una
sonrisa a Lil, ni que sus ojos brillaran.

 Un buen día, de los que el cielo amanece azulito y el verde se vuelve
brilloso, ella se tendió en la hierba y cuando quiso empezar a llorar de
tristeza, como hacía por la noche en su cama solita, vinieron muchas
mariposas de colores y comenzaron a revolotear.

 La niña se quedó muy quietecita y las mariposas la acariciaban. De
pronto comenzó a escuchar como las mariposas con sus alas hacían el
sonido de una voz que le arrullaba y le recordaban la hora de dormir en
brazos de su mamá, cuando ella era pequeñita.

 Desde entonces todas las tardes la hierba hasta que llegaban las
mariposas y nunca más lloró solita en su cama, ni por tristeza.

 *De cómo los viejitos se unieron a los rábanos. (Octubre 2007)*

 Ya sé que es un título un poco enigmático, que nada tienen que ver;
pero si te cuento que cada cosa que uno dice es que cogí el rábano por
las hojas y aquello de que a muchos abuelitos y abuelitas les gusta
decirles al pan pan y al vino vino, pues ya nos vamos entendiendo.

 Aquellos abuelos todos los domingos después de comprar el periódico se
sentaban en el parque y que patatin, que patatan, murmuraban,. Peleaban,
se recontaban las historias. Sí porque eran historias que ya se conocían
y que rememoraban como si  por primera vez le sucedieron y en el habla
que te habla iban mirando todo lo que les sucedía alrededor y juzgando
la vida nueva que crecía a su alrededor.

 Unos niños que deambulaban siempre jugando, tirando piedras, jugando a
la pelota, se pararon a discutir sobre la carrera que había hecho
manolito, si era out, si quieto, si anotó o no. El caso cuenta que ya
iban cogiendo su calorcito y enfurruñ

Andose como para liarse a los piñazos, pero el abuelo Pino dijo que esa
no eran formas de un juego que era en el estadio de su vida.

 Los muchachos ensimismados no entendían nada, y Pino les explicó que
esa era su grada y ellos sus jugadores preferidos y si las cámara, que
eran el viejo tito y Mañingo, decían que era quieto, la carrera iba.

 Los niños asombrados de ser tan importantes para los abuelos del
parque, y viendo que no pasaban inadvertidos se contentaron con el
veredicto y resolvieron la discordia pelotera con una carrera de Los
escorpiones, dando por cerrado el campeonato y la bulla que estaban
haciendo. Se fueron y los abuelos siguieron en su cuchicheo periodístico.

 ¡No!, si cuando yo lo digo es de cómo los viejitos se unieron a los
rábanos y cogieron el juego por las ramas, digo el rábano por las hojas
para decidir el partido.

Un anticuento. (Octubre 2007)

Ponerme a escribir cuentos para niños es una tarea grandísima, porque
la niña que yo tengo se vuelve miedosa, indecisa, turbulenta y con
síndrome de escape, porque me da por salir corriendo a cualquier hora,
de cualquier lugar, por cualquier cosa.

 A veces me entretengo con algo y entonces me quedo y luego reconozco
que tenía que haberme quedado, que esa fue la mejor solución.

 ¿Será porque estuve siempre corriendo por mami o por papi, de una casa
a otra, de una historia a otra porque cuando una no tiene muchos años es
como un bolso, te llevan y te traen y si pueden ni te preguntan si
quieres ir, te toca porque si.

 Ya yo sé muy bien lo que es ser un paquete de ropa, o un libro, o un
mueble; hasta sé que es ser una jaba y hasta la almohadita de mi prima
nena cuando se molesta que  la lanza de aquí para allá y si la viste
volar, no la verás regresar.

 Pues en este oficio de andar volando, o rodando, o pasando de aquí para
allá, también tengo buenas experiencias porque me ha quedado el gusto de
conocer siempre gente nueva, de entablar conversaciones sin más y
meterme en amistades y en cuentos ajenos, y. . . psssss, – oye, que yo
no soy chismosa. Lo que te digo es que uno se vuelve parte de otros y se
divierte mucho porque ya tu problema no es tuyo solita, sabes que
existen miles de problemas similares o peores o igualiticos al tuyo.

 Entonces  tú dices ¿Para qué llorar? Si todos andan por igual como yo.

 Por eso pensé en hacer un cuentecito infantil, ponerme a escribir donde
yo pudiera decir lo que me había pasado y así no te sentías solito(a),
porque ya sabes  que estoy igual que tú y entonces no estamos tan
solitos, pero el tiempo se me ha acabado y no he podido contarte nada
nuevo, que ya no sepas.

Camilo (28 octubre 2007)

Lo que más me parece curioso y lindo es tu sonrisa. Esa familiaridad de
tu rostro más común. Si sabíamos que eras tan bueno, tan amable, tan
cariñoso, tan de nosotros, ¡claro  que te queremos, que no te olvidamos,
que cerramos los ojos y te vemos!

 Y hasta me imagino conversando contigo y hablando de las cosas
cotidianas que nos pasan todo el tiempo y hasta te cuento que de aviones
y pérdidas después pasamos una historia triste como la de Barbados y los
73 muertos. ¡Todo es tan triste y es tan confuso!

 Siento que me acaricias la cabeza y la pelambre del cerquillo como para
perdonar cualquier travesura que yo halla hecho.

 O como cuando mi abuela quería darme un pescozón y yo me aparecía con
una flor. Ella me perdonaba y yo ya me alistaba para la otra.

 También me acuerdo en la sonrisa cariñosa de las fotos del che que solo
perdonaba tus maldades y reía dentro de su seriedad y su asma, las
travesuras de su hermano cubano.

Hoy fui a echarte las flores al mar y me quedé quietecita mirando con
flotaban en la orilla hasta que el oleaje las empujaba de una en otra
hasta llegar a mar abierto. Bueno en realidad esta parte me la imagino
porque siempre imagino que mis flore si te llegan donde estés. Algunas
se enredan en los dientes de perro del malecón, otras las devuelve el
oleaje y las desbarata.

 Prefiero también en tus fechas o en tus oficios, o en la historia irte
dibujando con el sombrero alón, o ene. Juego de pelota famoso en el que
no quisiste ir contra Fidel. Prefiero verte en las cartas a tu mamá
desde Estados Unidos y con el cariño del hijo querido y mimado, flaquito
y hasta del que pudiera tenerse lástima pero que se envalentonaba en la
bravuconería infantil o adolescente del que les faltan las libras y la
musculatura pero le sobra coraje.


Hojita de primavera. (Octubre 2008)

Dicen que en primavera crecen las flores, los árboles se ponen
frondosos y hasta el amor florece.

 Pues yo, hojita linda, te pido que florezcas, que bajo mi teclear des
letras, cuentos, historias interminables, canciones y alegría porque
quiero ver unas cuantas caritas sonrientes en las que le falten
dientecitos de leche y que esperen ya los de hueso.

 Yo cuando florezca quiero crecer dentro de una vaina, apretadita con
hermanos envainados y ser como el chícharo del cuento de Andersen que
vuela hasta salvar una niñita. O quiero ser un soldadito de plomo. ¡Ya
sé que la cogí con le mismo autor de cuentos pero es que si el pino
egoísta, o el gato y la gallina del patito feo entran en mi cuento se
pueden poner bravos y romperme la hojita que quiero dejar florecer.

 Mientras voy tomando medidas: uno: tecleo sin parar, dos: dejo volar mi
imaginación, tres: no abro las ventanas porque afuera no es primavera
sino en mi cabeza y hace frío y el viento sopla
uuuuuuuuuuuuuuuuuuhhhhhhhhhhhh..

 Después que receta está completa dejo que fluya un dedo tic, otro dedo
toc y en ese Tic toc de las computadoras, porque ahora si no es un
lápiz, ni la goma, ni el bolígrafo, ni nada de eso; pues escribo y
escribo y dejo que salgan las florecitas de las palabras y se haga
primavera en mi hoja.

 Dicen los grandes que no hay nada como una hoja invernal. Sí, esa de
papel que no te dice nada, la tienes ahí y te mira en blanco y tu la
miras, y ella te mira, y tú la miras y nada de nada. Pues yo no quiero
eso, quiero una hojita de primavera, que yo la mire y me cuente
historias y me diga cosas y me ayude a contarte lo que siento.

osemi

José Miguel R. Ortiz. Cifuentes, Villa Clara,1985. Creador y editor de este blog desde 2006 hasta hoy. WhatsApp +53 58298396 / Correo: z@halmas.org "Hay un momento para dejar de buscar miel y convertirse en abeja"

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