Poemario Colección otoño (07-11-08)

Lilo nos envía su último poemario de los meses Septiembre-Noviembre/2008

“Confesiones a un duende”.

Estoy necesitando
que invadas mi espacio personal,
ahora.
Que sofoques mis miedos
con la osadía de tu presencia,
cuando más te necesite y menos te busque,
que ates las cintas a mis cabellos
como estás atado a mis sueños.
Que siembres besos,
y que aguardes por mí en la esquina de los deseos cumplidos.
Estoy pidiendo casi a gritos,
entre gemidos y éxtasis
que te precipites sobre mi cuerpo
como lluvia de romerillos y nomeolvides…
 
“Te debo el sol”

Te debo el sol
y si acaso lo dudas
mira tan solo  dentro de mí, si puedes
y verás una luz inacabable
que estalla cuando estás cerca.

Te debo el sol
y soy principiante en esta exploración
de sentidos y sentimientos compartidos,
utopías y añoranzas que se afianzan
con expectativas de vida en el planeta que habitas.

Te debo el sol,
y no importa que el árbol quede sin hojas,
que una llovizna fina cale mis huesos,
mientras espero tu perdón, venido no sé de que planeta,
o que la poesía se esconda en esta época del año
llamada otoño.

Te debo el sol,
Que es como deberte la vida, y soy feliz.

“Lacónica”

Te he amado.
Lo sabes, lo sé. No habrá futuro.
Me quedo sola. Eres la soledad.
Estoy contigo…
Hice tu trono en el Olimpo de mis sentimientos.
Te he amado.
Lo siento.

“Allí donde te abrazo y me naces”

Estoy aquí, arrancándome centímetro a centímetro,
La piel que profanaste, sin piedad y con ternura
Para calmar la sed del deseo que nos domina y consume.
Voy de oruga a mariposa
Como siempre sucede cuando salgo de tu dimensión.
No he podido borrar tu aliento de mis labios
Permaneces tatuado en mi espalda, como tribal extendido
Sé del silencio, y de tu poesía densa,
Aunque menos complicada que el poeta.
Estoy feliz, si eso es posible, después de habernos perdido
Por enésima vez en otro laberinto.
Estoy purgando mis culpas e hilvanando perdones no sé a quién.
Estoy sudando hormonas.
Ellas volverán a dormirse
Hasta el otro milenio
Cuando las frutas, los bosques o los demonios
Intenten nuevamente cerrarnos el paso,
Justo allí donde te abrazo y me naces.

 

“Nomeolvides”

Destellos de paz, que anuncian guerra,
con sombras pálidas de una queja
que pacta con el silencio entendido de no saber más de ti,
un día cualquiera,
quizás ayer,
cuando saliste de mi puerto
rumbo a lo desconocido, que para ti es fortuna,
dejando a mis pies un Quijote inerte y tres molinos.
La paz a cambio de días diferentes
que no lo serán sin la música de tu flauta.
Gacela herida, ahora, me precipito al abismo de tu rabia
sometida por el impulso de no quedarme a esperarte,
porque siempre que llego, te vas,
pero por favor, no me olvides.

“Sutilmente azul” (9/09/08)

Extraña cosa esta, tal vez
la de evocar mi muerte un día después de haber nacido,
pero se me antoja, filosóficamente actuando,
sacudir la telaraña de  los esquemas
y es que la muerte no tiene porqué carecer de ensoñación,
ni infundir tanto pánico,
si “cuando se siembra amor se ve la aurora,
y la muerte es un misterio intrascendente”.

Mira,
La mía será sutilmente azul,
(el rosado lo dejo para esas novelas de turno
donde existen amores imposibles,
y para salir del paso “suicidan” a uno de los enamorados)
Cuando suceda a nadie tomará por sorpresa.
A todos habré preparado.
Si no fuera mucha la carga poética
me encantaría que dejaran mis cenizas en el mar,
 y como el alma no se quema
estaré de vuelta, cuando menos lo imaginen, como una ola.

Sé que me iré en paz conmigo que es lo más importante,
y con los demás, a los que nunca he servido mal.
El que quiera llorar que llore, a nadie privaré de ese gesto,
mucho menos cuando ya no puedo privar a nadie de nada…
Pero preferiría sonrisas cómplices,
roce de manos electrizante,
actos sublimes como el de plantar un árbol,
espiar a una pareja de potros haciendo el amor,
y salir después a galope tendido en el más fogoso.
Decir unos versos a la luna,
bañarse en un aguacero,
empinar un papalote
o acariciar la cabeza a un niño.
He de quedarme en el recuerdo de los que me quieren,
sin tiempo, ni excusas,
como amigos(as) o  como amantes,
pero por favor, sin disputa.
Sabré ser para todos como en vida pude serlo,
y seremos dichosos…

Al partir, solo conservaré conmigo
los buenos instantes.
Me llevaré los abrazos sinceros,
las lágrimas espontáneas por el júbilo de los éxitos compartidos,
los brindis improvisados con refresco o agua, según el estado monetario del momento,
las frases de aliento,
el capricho de lograr cosas perfectas,
los besos inolvidables (no importa si fueron en la frente o en los labios, sobre todo los de mis hijos, babosos y con sabor a pirulí),
y los amaneceres. Esos  en los que el sol le nace a una desde adentro
y llegada la noche todavía anda una hecha un sol.

Será sutilmente azul, lo sé,
como lo han sido mis sueños, mis poemas, mis proyectos,
los duendes descalzos tallados a tu imagen y semejanza
para no sentirme sola, cuando te vas.
Será sutilmente azul, como esta manera de adaptarme a la vida
que por cosas del destino debo seguir viviendo, hasta el fin.


“Con rostro de invierno”

“(…) has apagado el amor para que dure y piensas seguramente
                            que sobrevivirás a las lluvias que te aguardan…”
                                                Víctor Casaus.

Has apagado el amor para que dure
y dejaste a oscuras la oficina,
quizás porque esperas que alguien
improvise una fogata,
del otro lado de la ventana del fondo,
para rescatarte de tanta lealtad a tus sueños.
Quizás ya llegó, o quizás nunca venga.
Todo puede suceder.
Ha estado lloviendo desde que cerraste la puerta
y no quisiste darle otra oportunidad a la pasión,
sencillamente porque te abruma.
Recorres desnudo el cuadrilátero que te da cobija
y repites mil y una vez el abracadabra
para cubrirte con otra piel, menos ardiente,
que tal vez ni tiemble cuando la roces,
pero que será clara, como tus ambiciones,
de hombre a medio hacer,
que llegará a gigante, sólo que a su debido tiempo.
Buen tacto para diseñar un final.
Ni triste, ni feliz. Simplemente un final.
Aunque fue torpe la última jugada.
Era el rey del contrario el que debía caer, y te adelantaste entregando la dama,
Claro que lo inventaste para salvar no sé cuántas cuestiones.
Ha sido tu decisión,
Y te das a respetar, por algunos, con pocas palabras…
Eres el héroe de la noche ¿puedes creerlo?,
Pero te sigue siendo difícil descubrir
si empiezas o terminas,
como este otoño con rostro de invierno,
…y tienes frío.

                                                 Lilo.

Editor

Editor

Cifuentes, Villa Clara,1985. Coordinador de la Red Social Haciendo Almas

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