Poemario “La mancha azul en mi cuaderno”

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HACIENDO ALMAS
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Desde Lilo, escritora constante, el
Poemario “La mancha azul en mi cuaderno”.
Junio-Julio/2008

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acción comunitaria -desde el corazón-
facilitador: iskra (José Miguel Rodríguez Ortiz)
calle 14 # 260 e/ 17 y 19 1er piso, Barrio El Carmelo,
Vedado, Plaza. Ciudad de La Habana. Cuba, CP 10 400
telef: 8310447
correo: desdelcorazon@cubarte.cult.cu
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Proyecto.

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El viento cómplice me trae tu olor
y se entretiene jugando con mis lágrimas, mi ansiedad
mi felicidad mutante
o este principio de infarto que le ha prometido la nostalgia
a mi corazón, si no deja de extrañarte.

Asumir que te vas,
y que cruzarás los mares
aún sabiendo que llevo océanos de tiempo esperando tu abrazo
me hace sentir como partícula minúscula de arena
en un desierto diferente, donde las tormentas son de ternura
y la sed sólo se calma en el oasis de tu cuerpo.

Sin embargo, creo que me consolaré
“uno siempre se consuela”.
Haré un poco de todo:
Leeré otra vez mi libro favorito,
Aprenderé de memoria tu último poema,
Cuidaré la salud de mi bonsái, pensaré en tu cactus,
Posaré para un pintor,
Prepararé las clases de Historia de la Filosofía,
Recogeré nomeolvides y romerillos para una niña,
Dejaré los girasoles para mí,
Dibujaré besos para un duende,
Estaré pendiente de la cartelera de los cines, aunque desista cada tarde porque no estás,
Mantendré el ritual con la luna y las estrellas fugaces,
Saldré de expedición,
Escucharé a Silvio, a Lynn, a Sabina,
Me estremeceré con la música de Buena Fe.
Coleccionaré frases célebres y no tan célebres…quizás tuyas,
Te seguiré queriendo.

Como verás, el plan no es ambicioso.
Son las mismas cosas que hago siempre,
sólo que tú estás más lejos esta vez.
Iré descontándole horas a este siglo sin ti, calculado en una docena de días
que recién empieza, y así descubrir
cuántos sueños faltan para que regreses.

Retórica

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Lo ama desde el centro de sus conflictos,
Sin tiempo, en la paz,
Avizorando la luz y la guerra,
Condicionando su existencia a lo que siente desde que le naciera.

Lo ama mucho antes del primer milenio
En esta calmada ausencia suya
Que se revierte en esas ganas de saludar al sol, desde la alborada
Porque lo piensa.

Lo ama y ya no hay marcha atrás.
Con el calentamiento global y las crisis económicas
Hará un prontuario o un catálogo, para asustarse de vez en cuando
Se refugiará en su credo y conservará la fe en el mejoramiento humano
Porque ese amor por él le alcanza para más…

Lo ama, y sabe que está siendo,
Increíblemente ingenua, humana,
Sabia, reflexiva y optimista,
Perfectamente diluida en ese imperfecto delirio que siente al amarlo.

Lo ama,
Y es “exageradamente feliz”
Cuando se encuentran sus manos al dormir,
Cuando descansa su cuerpo sobre el de ella, después del erótico combate,
Cuando despierta la primera, de puntillas, para que siga soñando,
Cuando sale de su vida y anuncia un posible retorno, que puede no suceda un día,
Cuando sabe que late, germina, vibra
O sencillamente, cuando ama.

Poema

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“¿a quién le doy tantas caricias que sobraron/aquellas que olvidé ponerte sobre el pecho?”
Carilda Oliver.

Me salgo de la rutina
y te encuentro cual obra acabada,
convincente y perfilado,
desde ti mismo
hasta la certidumbre de reconocerte al tacto
porque respirarte es fiesta,
o capricho deleitable
en el que se sumerge mi asombro casi infantil
cuando sin previa consulta me posees.

Tenerte al alcance de mis manos
y no tocarte
por miedo a profanar las esencias
ha sido mi penitencia.
Resignada estoy a un amor definitivo
que se nutre de instantes
y espacios inconclusos, medianos
con cierto toque entre lo bélico y lo utópico
porque somos progenitores de los conflictos y los sueños,
que para que sucedan nos cuestan amaneceres.

Pero estoy y voy cual ardiente verano
cada vez que salgo de tu lecho
y soy mujer fecundable, que se supera a sí misma,
que sabe lo que quiere,
que canta, que espera
que te reclama con la piel y con el alma,
que te inventa a partir de lo que no has dejado de ser.
La misma que vuelve
para acariciar tu pecho, así, como al descuido
para vivirte, para no dejar de pensarte nunca,
para que seas la mancha azul en mi cuaderno,
para escribirte, Poema.

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José Miguel R. Ortiz

José Miguel R. Ortiz

Cifuentes, Villa Clara,1985. Coordinador de la Red Social Haciendo Almas

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