poemas de Lilo -desde el corazón- (08-02-08)

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HACIENDO ALMAS
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La poeta Lilo nos regala sus textos una vez más.

Bienvenida seas, -desde el corazón- .

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Poemario “Sentencias”… enero/febrero- 2008.

“Déjame solo un poco de mi mismo para que pueda llamarte mi todo”
Rabindranath Tagore.
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«Conclusiva»

Me sorprendió la calma de tus frases,
Apuntaladas una a una por verbos tan íntimos
Como los sentimientos que hasta ayer
Dormían sobre tu piel
Descansando en mi cuerpo.
Cuesta tanto creer que sólo viví un espejismo,
No fui tuya,
No fuiste mío.
Llámalo “ardid de destino” para confundir
A los que lo creyeron posible,
Pero juro que parecía real.
Roto el hechizo, inconcluso el sueño,
Después de haber sido tu amor la excusa de mi vida,
Compongo en el regazo el rompecabezas de un mundo
Que fue mejor mientras lo habitaste,
Aunque todavía se mueve.

“Aquella calle”

Se tornó extremadamente larga esa mañana
la calle que otras veces se transitó
con el entusiasmo dibujado en cada célula
que presagiaba los encuentros que ya no serán.
Dispuesta sin embargo, se ofreció
quizás para que en ella se perdieran
la melancolía y la desolación
que esta vez se habían impregnado
en las mismas células,
ayer felices.
Una calle, con doble sentido…
empecinada esa mañana en indicar sólo un rumbo:
directo al mar donde muere cada día sin ser río.

“Muchacha Camerata”
A Karen.

La Muchacha Camerata
Me dibuja puentes,
Pone color al silencio
Y deja graffitis como al descuido por donde pasa.

Esa muchacha me engalana el alma
Se prende a mis recuerdos
Y desactiva la fatiga o el cansancio
Porque cree en la belleza.

Invade aquel espacio, que no es mío,
Pero es a mí a quién busca.
Le responde la ausencia, y se conforma un tiempo.
Espera que llegue en cualquier momento, con otro tono en los labios.

La Muchacha Camerata se ha ido
No me dejó dirección, ni itinerario
Se llevó mis colores, mi prisa
Me dejó la inocencia de un abrazo.

“Sentencia”.

“No debes amarme más.
Que no insistan ni tus palabras ni tus manos.
No sabrás si vivo o muero, porque he de vivir sin ti.
Te condeno a cadena perpetua en tu soledad”.
Ha dicho el Supremo
Tal vez, en algún recodo de mi inconsciente
Estaba “tarjeteado” el juicio final, y yo me resistía…
Dejé que decidiera por él mi destino,
Aunque sea sólo la burla a sus antojos de dictador
¿acaso no sabe que me ha condenado a la pena capital?

“Mala ciencia”.

Ahora que estamos los dos
Con tiempo y sin prisa
Tal vez podamos desentrañar la fórmula
De esta disociación:
Químicamente hubo algún catalizador que fastidió la mezcla
Y aceleró el proceso de evaporación,
Se nos escapó de las manos, se hizo humo.
Matemáticamente dejamos de ser uno, decidimos sumar infortunios
Y restarle tiempo a la ternura.
Al final nada lograron mis senos en tu mejilla
Marchaste por la tangente.
Lo físico se consumió en la física,
Extraviamos a propósito la Ley de atracción de los cuerpos.
Psicológicamente pudiera parecer una crisis existencial,
O una reacción situacional que nos lleva de cabeza a la neurosis
Desde el marxismo-leninismo
Se decretó la lucha de nuestras clases, hasta ayer en plena alianza
Aunque dialécticamente hablando
Estas contradicciones deben conducirnos al desarrollo
¿cambiamos?
Mala ciencia.
Nada explica que estemos ahora
Con tiempo y sin prisa
Dejando que pasen las horas para mejorarnos humanamente
Desde otra dimensión
Una menos comprometida y más lineal.
Tal vez tú te conformas, con lirismo insuperable, porque lo prefieres
Yo sin embargo, decidí que mutara mi amor por ti.

“Déjá vu”

Acercarnos,
Sentirnos.
Calmados en total sintonía aparente,
Congratulando a la sabia naturaleza
Que nos hizo hombre y mujer,
Boca arriba, mirando el color blanco del techo…
Tan blanco como las estrellas que nunca salimos a mirar juntos,
Pero que dicen ser blancas.
Jugar a no querernos,
Y después dejar un anónimo que a gritos dice todo lo contrario.
Mentirnos
Estar sentados en el mismo bar
Sin probar ni un sorbo,
Muertos de sed, esperando la única humedad
Que nos salva.
Arrepentirnos
Hacer un pacto,
Convencidos de que funcionamos mejor, cada quién por su lado.

Eso ya lo vi.

“Súplica”
A la abuela que no está…

Aprendí que llegas en el invierno
para alejarte en otoño,
Pocos podrán entenderlo
pero solo hay que mirarse en tus ojos.
Las manos me tiemblan
cada vez que procuro retener tu menudo cuerpo
imperiosamente necesitando que sugieras
cómo largarme de este paraíso perdido
convertido en infierno.
Me ves sin fuerzas a penas
y compasiva me tuteas,
susurrando al oído las mismas canciones
que lo arrullaron de niño.
Entonces vuelvo a preñarme de deseos:
el deseo de protegerlo de sus dudas, de sus miedos,
el deseo de cuidarlo de todo mal, dejando hasta mi ser en el intento,
el deseo de acompañarlo, por si tropieza, y se lastima
el deseo de regalarle mañanas limpias y noches tranquilas
el deseo de serle fiel más allá de todo
el deseo de comprender y asumir que me evade la vida toda
para salvarse
el deseo de salvarme yo misma tomando tu mano,
y partir contigo, justo en el otoño en que nací,
allí en septiembre, cuando te alejas.
No importa el precio. Esa es mi súplica.
Al menos nos tendríamos una a la otra
y desde la misma estrella
lo iluminaría nuestro amor.

“Favores”.
A papá.

Acércate y dime lo que solo de ti nace
con esa suavidad envidiable
Mírate en mis retoños.
Se parecen a tu risa,
al modo en que caminas
y también a tu desanimo cuando abandonas una empresa.
Desiste de marcharte ahora,
cuando mi soledad es gigante
porque han deshabitado mi mundo.
Te cuento: hubo un alguien, un cómo,
un dónde, un por qué,
un ahora, un después,
que de pronto descubrió que en mí atardecía muy rápido
y aunque puse empeño en los amaneceres para él
abandonó este cuerpo que engendraste con el alma y el tacto de un escultor.
Déjame respirar por ti, todavía puedo,
así descansas,
y esperas ese beso que olvidaste la otra tarde.
El beso que todavía guardo, porque bien sé que te falta,
allá, donde retornas
cuando despierto sin tu abrazo.

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visítenos en www.halmas.org
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osemi

José Miguel R. Ortiz. Cifuentes, Villa Clara,1985. Creador y editor de este blog desde 2006 hasta hoy. WhatsApp +53 58298396 / Correo: z@halmas.org "Hay un momento para dejar de buscar miel y convertirse en abeja"

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